Adiós a Carlitos Balá: recordamos sus momentos más emblemáticos

Murió Carlitos Balá a los 97 años. A lo largo de su extensa carrera en cine y televisión, el animador alegró a millones de chicos.
Murió Carlitos Balá a los 97 años. A lo largo de su extensa carrera en cine y televisión, el animador alegró a millones de chicos.

Carlitos Balá fue uno de los artistas más queridos del público y especialmente los nenes de unas cuantas décadas. Inventó el “chupetómetro”, una especie de construcción donde se invitaba a los chicos a abandonar el chupete. Sus frases son marcas registradas del humor nacional y muchos las usan en cualquier oportunidad. Algunas de ellas son: “¿Qué gusto tiene la sal? Salado”; “Ea-ea-ea-pe-pé”; “Mamá ¿cuándo nos vamo’?”; “Está un kilo y dos pancitos”; “Más rápido que un bombero”; y “Sumbudrule”.

Estas frases y muchas más están incluidas en el libro Aquí llegó Balá: la fabulósica vida de Carlitos, donde se cuenta su vida, infancia, juventud y su consagración como artista popular.

Durante toda su vida tuvo éxito, hizo reír desde sus primeras incursiones y en 1958 integró el famoso trío cómico Balá, (Jorge) Marchesini, (Alberto) Locati. Presentado por Antonio Carrizo en Radio El Mundo, el grupo tuvo gran popularidad hasta 1960.

Su carrera individual se afirmó con gran solidez en los medios. Escribieron para él Gerardo Sofovich (Balamicina), Abel Santa Cruz (El soldado Balá), Aldo Cammarota (El flequillo de Balá), Mesa, Basurto y Garaycochea (El clan Balá) y muchas otras firmas de renombre a lo largo de su extensa trayectoria. Hizo Balabasadas en el programa Sábados Circulares de Nicolás Mancera y tuvo su propio circo (El circo mágico de Carlitos Balá). Mientras tanto, comenzó su filmografía.

A partir de Canuto Cañete, conscripto del siete, que tuvo diferentes versiones, participó en 18 películas: El tío disparate, Esto es alegría y Qué linda es mi familia, entre otros.

Balá fue adquiriendo en todo el país la condición de figura de culto y el reconocimiento a su trayectoria no hizo más que crecer a pesar de un silencio televisivo muy pocas veces interrumpido por alguna aparición especial. También vivió con felicidad el rescate que Julián Weich hizo del Chupetómetro, una ocurrencia de Balá para alentar a los chicos a dejar el chupete.