Murió de cáncer y puso su número de cuenta en un aviso fúnebre para ayudar a su hija

Antes de fallecer, pidió a familiares y amigos que ayudaran a su hija de 21 años a terminar la universidad.
Antes de fallecer, pidió a familiares y amigos que ayudaran a su hija de 21 años a terminar la universidad.

Sonia Campagnolo murió a los 47 años de un tumor de páncreas y en sus último días tenía una gran preocupación: su hija Lisa Campagnolo y sus estudios en la Facultad de Derecho de Padua, Italia. Un camino económicamente exigente, especialmente para una joven de 21 años que se quedó sin nadie a su lado. Por este motivo, la madre Sonia quiso que se colocara en la esquela su número de cuenta corriente, precedido de una breve explicación: "Que tu flor sea una donación para apoyar a su hija Lisa Campagnolo".

La mujer de 47 años y natural de Carmignano di Brenta, Padua, falleció en la noche del domingo al lunes, tras luchar durante año y medio contra una enfermedad incurable. "Mamá era una guerrera, quería curarse", dijo su hija Lisa, de 21 años, estudiante de Derecho en Padua. Y precisamente el futuro de su única hija se había convertido en la gran preocupación de Sonia. El sueño de verla graduarse fue destrozado por la enfermedad, pero quiso que Lisa, que se quedó sin nadie a su lado, pudiera realizar sus deseos. Por ello, como último deseo, pidió que se la apoyara en sus estudios poniendo el código de la cuenta corriente.

Lisa, que cursa el segundo año en la Universidad de Padua y busca trabajo, recuerda: "Hemos pasado muchas cosas juntas. Quería que tuviera un futuro mejor que el suyo. Espero que esté orgullosa de mí".

Sonia Campagnolo, la mujer que falleció a los 47 años.

La de Sonia y Lisa es la historia de una madre y una hija que supieron mantenerse unidas a pesar de pasar por muchas dificultades en la vida. "Tuve una infancia bastante especial. Mi padre nos abandonó cuando yo tenía un año y poco hizo para ayudarme con los gastos. Mamá y yo siempre nos las arreglamos, solo teníamos a los abuelos que nos daban una mano", dice Lisa al diario local La Repubblica.

Sonia, que a los 25 años se encontró con una hija que criar sola, trabajaba en la parte contable. "'Eres mi gran regalo, mi gran amor'. Crecí escuchando esta frase. Mi madre me dijo que su gran deseo era que yo tuviera un futuro mejor que el de ella. Entonces, cuando me gradué en contabilidad, me convenció para continuar. Y después de un año en Ciencias Políticas, me matriculé en Derecho".

Cuando le diagnosticaron la enfermedad, en diciembre de 2019, el primer pensamiento fue curarse pero inmediatamente después Sonia comenzó a pensar en cómo garantizar económicamente los estudios de su hija. "Dijo que sólo con un título tan prestigioso podría ser una mujer independiente. Por eso ahora estoy decidida a seguir adelante, a pesar de todo", continúa Lisa.

"Actualmente no trabajo pero tengo que buscar algo para pagar mis estudios. Tengo mis abuelos maternos que me ayudan pero son mayores y no pueden hacerlo solos". Consciente de ello, Sonia, agotada por el tumor que también había invadido el hígado, pidió que le pusieran en la esquela un pedido para que en lugar de llevar flores en su funeral hicieran donaciones a su hija.

Sonia Campagnolo y su hija Lisa.