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Agustín Ross Beraldi, el animador argentino que llegó a Hollywood

El artista explicó cómo su trabajo en "Metegol" lo llevó a animar "Spider Man" y ahora la nueva película de Netflix.

Agustín Ross Beraldi comenzó a estudiar cine y animación con un sueño que parecía imposible: llegar a Hollywood y a las grandes ligas de la industria cinematográfica. Y lo consiguió. Con solo 31 años, tiene una trayectoria dentro de la cuál se destaca su trabajo en “Metegol”, “Spider Man: un nuevo universo” y ahora la nueva película de Netflix “Más allá de la luna”.

Desde Vancouver, el joven oriundo de Buenos Aires dialogó con VíaPaís. Según explicó, la producción de los films se hace en Los Ángeles o Hollywood, pero los trabajos que él realiza para Sony Pictures Imageworks se hacen desde Canadá, donde está instalado desde hace tres años.

Con las expectativas puestas en el estreno de “Más allá de la luna”, Agustín explicó cómo fue el trabajo para esta nueva película: cada plano lleva por lo menos dos semanas de trabajo y los supervisa personalmente Glen Keane, el multipremiado director de animación que hizo historia en Disney al representar personajes como la Sirenita o Pocahontas.

-Sos joven para la trayectoria que tenés, como guionista, director y animador. ¿Cuánto hace que empezaste a trabajar en la animación y cómo fueron esos primeros pasos?

-Primero estudié montaje y trabajé en cine. El cambio fue en 2012, cuando empecé a estudiar animación, que es mi sueño desde que era chico. En esa época se estaba haciendo “Metegol” en la Argentina, me contacté con la producción y me aceptaron. Empecé muy de abajo y sin experiencia. Pero como mi primer trabajo fue de ese calibre, me vino bárbaro. Todo el equipo fue super generoso y me ayudó a progresar.

-¿Cómo fue el salto hacia Hollywood y hasta ganar un Oscar?

-Fue un cambio grande. Yo seguía en contacto con el equipo de “Metegol”, porque si bien en la Argentina hay industria de animación, es chica y nos conocemos todos. Federico Radero, el director de animación de “Metegol”, me contactó con “Imaginary Mary”, una serie para ABC que se estaba haciendo en Irlanda. Fue el primer trabajo que hice fuera del país y me permitió mudarme a Vancouver haciendo la misma serie. Después me conecté con Sony para Spider Man, ahí empecé en las grandes ligas. El siguiente largometraje animado es “Over the Moon”, no es un equipo tan grande como Spider Man pero es un equipo de mucha gente talentosa. Cada plano tiene una calidad excelente. Son más de cien artistas que dejan todo lo que pueden en cada fotograma de la película.

-¿Cómo fue el trabajo diario del equipo para “Más allá de la Luna”?

-Tenés asignado tus planos o la parte de la película que vas a hacer. Ya sabés que, por ejemplo, un plano te va a tomar dos semanas. O más… Acabo de terminar un plano de tres meses, el trabajo del animador es muy de a poquito. Dentro del tiempo que uno tiene asignado vas planeando qué día vas a mostrarle al productor, al supervisor. Tenés dos horas para animar, parás para comer, tenés reunión con el supervisor, te da notas para que corrijas. Se busca un feedback constante. No es un trabajo tan ermitaño como uno se imaginaría, no me encierro en una habitación y a los tres meses salgo con una obra maestra.

-¿Cómo te sentiste al trabajar con el equipo de Glen Keane?

-Fue un honor que me dejaran entrar. La primera vez que le vas a mostrar un plano a Glen Keane te agarra un miedo, unos nervios, pensando ‘a ver cómo me lo destruye’. Pero Glen es generoso y está muy dispuesto a ver qué es lo que tenés para aportar al proyecto. Logra quedarse con eso y pulirlo para que seas la mejor versión de vos mismo. Hay poca gente que tiene esa mirada sobre el trabajo del otro.

-Digamos que llegaste a Hollywood y a Netflix, pero al mismo tiempo volviste a la Argentina y a lo alternativo, con “Los amigos del Anillo”, que se estrenó hace poco. ¿Cómo fue ese regreso semi virtual a la Argentina?

-Fue una locura porque estaba con otro proyecto y estar todo el tiempo en Zoom y videollamadas… Lo hice con Diego Labat, un director y colega con el que trabajo desde hace diez años ya. Sentíamos que este era el momento para hacer un proyecto a larga distancia y virtual. La pandemia trajo muchos problemas pero también nos abrió estas puertas. Buscamos cómo contar una historia de lo que estamos viviendo sin hablar del virus, sino hablando de lo que siente cada uno encerrado en su casa. Siempre traté de ser un animador que tiene esa pata en el cine filmado en vivo, con Diego hacemos comedias y me gusta tener un proyecto independiente paralelo.

-¿En qué proyecto estás trabajando ahora?

-Estoy trabajando en un musical que se llama “Vivo”, de Sony Pictures Animation, con música de Lin-Manuel Miranda, un genio. Fue el que hizo la música de “Moana” y “Hamilton”. Es una historia que transcurre en Cuba y Miami, tiene componentes latinos y me nombraron supervisor de un pequeño grupo de animadores, así que la aventura continúa y sigo subiendo escalafones.

Fuente: Jessica Costa para Vía País

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