Thiago Medina y Daniela Celis se sentaron frente a Moria Casán y repasaron, sin evasivas, cómo tomaron la decisión de separarse después de años juntos y dos hijas en común. El exparticipante de Gran Hermano contó que fue él quien impulsó la conversación definitiva, en un contexto marcado por peleas, rutina desgastada y la infidelidad que Daniela conoció en vivo. Si bien Thiago se fue de la casa, siguió visitando a diario a sus hijas mientras ambos intentaban ordenar la convivencia familiar.

Del otro lado, Daniela admitió que ya intuía lo que él iba a plantear y que la separación llegó en un momento en el que la pareja estaba completamente desbordada. Según ella, esos cinco meses distanciados sirvieron para reacomodar prioridades y mejorar el trato mutuo. Incluso reconoció que el grave accidente que dejó a Thiago en coma más de veinte días redefinió el vínculo y los unió desde otro lugar, basado en el respeto y el acompañamiento.
Aun así, los dos fueron firmes al asegurar que no están juntos, pese a que hoy conviven temporalmente por la recuperación de él. Moria, fiel a su estilo directo, indagó sobre la posibilidad de una reconciliación y sobre las heridas que dejó la infidelidad con Katia “la Tana”. Daniela fue clara: no puede perdonar ese episodio y aún le duele. También reconoció que no han hablado del futuro de la relación y que necesitan un nuevo punto de encuentro, sin presiones ni confusiones.

En un tramo más emocional, Daniela le dedicó unas palabras a Thiago que conmovieron al estudio, destacando su historia de vida, su constancia y su rol como padre. Sin embargo, cuando Moria intentó generar un acercamiento físico en vivo, ambos marcaron un límite. Afirmaron que hoy lo esencial es sostener una convivencia respetuosa y evitar cualquier gesto que pueda confundirlos en un momento tan sensible.
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