La actividad sísmica en Argentina está vinculada al movimiento constante de las placas tectónicas, especialmente en la región cordillerana y las Sierras de Córdoba. El fenómeno fue analizado por el geólogo Roberto Sidale durante una entrevista en La Voz En Vivo, programa realizado en conjunto con Canal C Argentina.
La Voz En Vivo se emite de lunes a viernes, de 7 a 11, por la pantalla de Canal C, disponible en Flow en los canales 7 y 539. Durante la entrevista, Sidale explicó que la placa de Nazca se desplaza por debajo de la Sudamericana, un proceso que contribuye a la formación de la Cordillera de los Andes y el relieve cordobés.
“Los terremotos son algo que va a suceder; por eso tenemos nuestra cordillera y por eso se levantan las sierras de Córdoba”, sostuvo Sidale. El especialista comparó la acumulación de energía tectónica con el intento de mover una mesa pesada: primero se concentra la fuerza y, finalmente, se produce un desplazamiento brusco.
La peligrosidad sísmica se concentra principalmente en una franja del oeste y noroeste argentino. Mendoza, San Juan, Catamarca, La Rioja, Salta, Jujuy y Córdoba forman parte de las provincias con mayor exposición a este tipo de fenómenos.

Hacia el sur del país, el comportamiento de las placas presenta diferencias debido a que una de ellas se introduce de manera casi vertical. Esta situación genera sectores conocidos como “gaps sísmicos”, particularmente en Neuquén y zonas cercanas. Sin embargo, existen antecedentes de fuertes terremotos en el extremo sur, como el registrado en Tierra del Fuego en 1949, que alcanzó una magnitud de 7,8.
El impacto de un terremoto no depende solamente de su magnitud. El tipo de suelo y las características de las construcciones pueden determinar el nivel de daño. Los suelos blandos o arenosos pueden amplificar las ondas sísmicas, mientras que la resonancia puede provocar efectos diferentes incluso entre edificios cercanos.
“Si el sismo coincide con la resonancia natural del edificio, este se desmorona; no hay forma de evitarlo”, advirtió Sidale. En ese sentido, remarcó la importancia de respetar las normas de construcción sismorresistente establecidas por el INPRES, especialmente en hospitales y cuarteles de bomberos.
El geólogo también explicó que actualmente la ciencia no puede determinar con precisión cuándo ocurrirá un terremoto. Los especialistas monitorean especialmente aquellas fallas donde no se registra movimiento, debido a que allí puede acumularse energía durante largos períodos. “Donde no se mueve es donde se está acumulando energía”, señaló Sidale. Frente a este escenario, el cumplimiento de las normas de construcción y la planificación de contingencias continúan siendo las principales herramientas de prevención.
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