Súper deberá indemnizar con $2 millones a un cliente por daño moral

Ocurrió en el local "La Anónima" de Marcos Juárez. El hombre se sintió avergonzado ante el trato del personal de seguridad, cuando salió del comercio y se activaron las alarmas.
Ocurrió en el local "La Anónima" de Marcos Juárez. El hombre se sintió avergonzado ante el trato del personal de seguridad, cuando salió del comercio y se activaron las alarmas.

La jueza en lo Civil y Comercial, Elisa Molina Torres, a cargo del juzgado de Bell Ville, condenó a la empresa del supermercado por “daños morales y psicológicos” con una suma de 200 mil pesos, cifra que, si se le suman sus intereses en concepto de “daño punitivo”, se acerca a 2 millones de pesos.

Todo comenzó cuando Alejandro, gerente de una firma, se encontraba en un supermercado de la localidad de Marcos Juárez, que acababa de abrir, en un fin de semana largo de hace ya tres años. El hombre se encontraba comprando con su mujer y su hija cerca del mediodía, momento en que el lugar estaba repleto de público.

En declaraciones radiales, el abogado de Alejandro Catriel Magarello, contó que cuando su cleinte intenta retirarse del lugar, sonaron las alarmas que suelen alertar que hay un producto sin pagar. En ese momento los guardias lo “taclearon” y lo trataron de “forma indebida”.

“Empezaron a sacarle todos los productos, se llamó al cliente y se lo llevó a un lugar reservado, donde pasaron todos los productos, porque era posible que el lector no haya ‘quemado’ alguno de los códigos de los productos”, continuó el letrado.

Y agregó: "Fue entonces que detectaron que había un desodorante de $20,40 que figuraba que no había sido abonado. Le dicen que no se lo puede llevar, que lo tiene que pagar, ante la mirada de casi todo Marcos Juárez”.

Para empeorar la situación, la cajera aseguró en ese momento a los guardias que el cliente había pagado el desodorante, pero, según el abogado, “el empleado, a los gritos, le decía que podía dejarlo o debía pagarlo de nuevo”.

“Mi cliente lo volvió a pagar y se fue a la casa con vergüenza por tamaña acusación de robo. Más tarde, con más tranquilidad, se dio cuenta que el producto aparecía en el ticket, y por ende, lo había abonado, pero no le habían quemado el código de barras”, indicó Magarello.

Al enterarse de la denuncia, la empresa le ofreció un resarcimiento de 50 mil pesos, pero Alejandro quería que los empleados fueran capacitados para mejorar su atención de los clientes.

Además le damnificado se enteró más tarde que despidieron a dos de los tres empleados implicados, a tres meses de que el supermercado se hubiera radicado en Marcos Juárez. Al respecto el abogado explicó: “Mi cliente se sintió mal cuando se enteró, porque no era lo que buscaba, sólo quería que no volviera a ocurrir”.

 

Fuente: Cadena 3 y Cba24n