Se conmemora el Día Mundial del Sueño

¿Cómo nos afecta en la salud dormir mal? ¿Cuál es la importancia del descanso reparador?
¿Cómo nos afecta en la salud dormir mal? ¿Cuál es la importancia del descanso reparador?

Cada viernes anterior al equinoccio de marzo se conmemora el Día Mundial del Sueño para concientizar a la población sobre la importancia de tener un sueño reparador y que nos genere bienestar en todos los niveles, tanto físico como emocional. También se utiliza para advertir sobre las consecuencias a corto y largo plazo que puede generar en el organismo un descaso deficitario. La efeméride fue promovida a través de la Asociación Mundial de Medicina del Sueño (en inglés WASM: World Association of Sleep Medicine) y otras organizaciones relacionadas con el sueño.

El el lema de este año es "Sueño de calidad, mente sana, mundo feliz". Y es que no es menor, porque dormir adecuadamente nos trae muchísimos beneficios a la salud.

Un sueño de mala calidad puede ocasionar una serie de problemas y trastornos en el organismo. El doctor Merrill Mitler, experto en sueño y neurocientífico del NIH (Instituto Nacional de Salud, EEUU), explica que "La pérdida de sueño daña los niveles superiores de razonamiento, resolución de problemas y atención a los detalles".

Las personas que están cansadas tienden a ser menos productivas en el trabajo. Tienen más posibilidades de sufrir accidentes de tránsito. La falta de sueño también influye sobre el humor, que puede afectar la manera en que uno interactúa con otros. El déficit de sueño, con el paso del tiempo, incluso puede incrementar el riesgo de sufrir depresión.

Además, todos los tejidos del organismo se ven afectados para mal. "Afecta las hormonas de crecimiento y del estrés, nuestro sistema inmunitario, el apetito, la respiración, la presión arterial y la salud cardiovascular", precisa el Dr. Michael Twery del mismo instituto.

Estos trastornos están ligados íntimamente, entonces a enfermedades cardíacas, diabetes, presión arterial alta, obesidad y enfermedades renales.

Twery precisa que si bien las necesidades personales varían, en promedio, un adulto necesita entre 7 y 8 horas de sueño por noche. Los bebés generalmente duermen unas 16 horas diarias. Los niños pequeños necesitan unas 10 horas de sueño, mientras que los adolescentes necesitan, al menos, 9 horas. Para lograr el máximo de los beneficios restauradores del sueño, es importante lograr una noche completa de sueño de calidad, dice Twery.

Para lograrlo se pueden establecer cambios en los hábitos diarios:

  • • Evitar los estimulantes tales como la cafeína o algunos medicamentos pueden mantenerlo activo
  • • Evitar las distracciones como aparatos electrónicos (en especial la luz de televisores, teléfonos celulares, tablets y lectores electrónicos)
  • • Irse a la cama y despertar a la misma hora todos los días
  • • Evitar la nicotina
  • • Hacer ejercicio con regularidad, pero no demasiado tarde
  • • Evitar las bebidas alcohólicas antes de acostarse
  • • Evitar comidas y bebidas pesadas por la noche
  • • No tomar siestas después de las 3 de la tarde
  • • Relajarse antes de acostarse, por ejemplo, tomando un baño, leyendo o escuchando música suave
  • • Mantener su dormitorio con una temperatura fresca
  • • Obtener suficiente sol durante el día
  • • No se acueste en la cama despierto. Si no puede dormir por 20 minutos, levántese y haga algo relajante