Procesan a Claudio Herz por amenazar a Cristina Fernández

El juez Rafecas advirtió que las manifestaciones de Herz “de ningún modo se encuentra amparadas por las garantías constitucionales a la libre expresión”.
El juez Rafecas advirtió que las manifestaciones de Herz “de ningún modo se encuentra amparadas por las garantías constitucionales a la libre expresión”.

El juez federal Daniel Rafecas procesó este martes sin prisión preventiva a Claudio Herz por “amenazas e incitación a la violencia colectiva” contra la vicepresidenta Cristina Kirchner, a raíz de incidentes registrados el 21 de julio pasado frente a la sede del Instituto Patria. Además, el magistrado procesó al acusado y lo embargó por 400 000 pesos.

Cabe recordar que (junto a otras personas), el ahora procesado, se había instalado con un megáfono frente al Patria, en Rodríguez Peña 80 de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y entre las amenazas proferidas dijo que la única solución era matar a Cristina Kirchner y a su hijo, el diputado nacional por la provincia de Buenos Aires, Máximo Kirchner.

De esta manera, el juez consideró que correspondía el procesamiento de Herz. “El hecho traído a estudio –por el cual habrá de ser procesado Claudio Pedro Herz- encuadra en los delitos de amenazas (artículo 149 bis, 1° parte del Código Penal de la Nación) e incitación a la violencia colectiva (art. 212 del C.P.N.)”, expresa en su fundamentación.

El caso, se da en el marco del intento de homicidio que sufrió la vicepresidenta Cristina Kirchner el 1 de septiembre pasado por la noche y que se investiga por separado.

En dicha causa, están procesados Fernando Sabag Montiel, el hombre que le apuntó con un arma en la cara a CFK; y su novia Brenda Uliarte, quien según las pruebas encontradas en su celular lo impulsaron a llevar adelante el plan. Ambos, fueron considerados como coautores de tentativa de homicidio calificado. En la causa fueron detenidas dos personas mas: Agustina Díaz, amiga de Brenda; y Nicolás Gabriel Carrizo, el jefe del grupo llamado “los copitos” con el que trabajaba Brenda y Sabag Montiel. Las conversaciones de su teléfono también lo comprometen en la planificación del atentado.