En su editorial de “Secretos del Poder”, por Canal C, Alfredo Blanco analizó el escenario económico argentino a partir de los datos de salarios, empleo y consumo.
El economista puso el foco en la denominada economía real y marcó diferencias entre el diagnóstico oficial y algunos de los indicadores disponibles.
Blanco comenzó haciendo referencia a la participación del ministro de Economía, Luis Caputo, en el G20 financiero, donde presentó los resultados del programa económico y buscó fortalecer el respaldo internacional de la Argentina. Sin embargo, sostuvo que la situación de la economía real presenta algunas señales que requieren atención.
El primer punto abordado fue el nivel de los ingresos. Según datos de un informe de IDESA citados por Blanco, en mayo el salario promedio de los trabajadores registrados se ubicó en torno a los 2 millones de pesos, mientras que el de los trabajadores no registrados fue de $821.000 y el de quienes trabajan en empresas de hasta diez empleados, de $702.000.
Para el economista, estos valores deben analizarse junto con el costo de vida de las familias. La caída del poder adquisitivo impacta directamente sobre los niveles de consumo, especialmente entre quienes perciben menores ingresos.
El empleo registrado no logra recuperarse
Blanco cuestionó además la idea de que la pérdida de puestos de trabajo en algunos sectores esté siendo compensada por la creación de empleo en otras actividades. Para ello, mostró datos oficiales del INDEC correspondientes al período comprendido entre junio del año pasado y mayo de este año.
“En los últimos 12 meses, no hay ningún mes en que haya crecido el empleo registrado”, señaló. Según explicó, el empleo registrado se mantuvo en retroceso durante todo ese período, mientras que parte de la compensación se produjo mediante otras formas de ocupación, especialmente el trabajo no registrado.
El problema, de acuerdo con su análisis, es que esos empleos suelen estar asociados a ingresos inferiores a los de los trabajadores registrados.
Por ese motivo, Blanco considera difícil que pueda producirse una recuperación significativa del consumo mientras no mejore el mercado laboral formal.
En ese sentido, vinculó la situación del empleo con otros indicadores que ya había mencionado en columnas anteriores, como la caída de las ventas en supermercados, centros comerciales y comercios mayoristas. A su entender, todos estos fenómenos forman parte de un mismo cuadro: una reducción del poder de compra y de los ingresos disponibles de los hogares.
Créditos, combustibles y medidas oficiales
El deterioro de los ingresos también aparece, según Blanco, en el incremento de los créditos en situación irregular y de la morosidad. Frente a este escenario, el Gobierno comenzó a implementar algunas medidas destinadas a estimular la actividad.
Entre ellas, mencionó la decisión de utilizar una parte de los fondos de ANSES para fomentar el crédito agropecuario y los préstamos hipotecarios.
También destacó la decisión de no aumentar el impuesto a los combustibles, una medida orientada a evitar que el incremento profundizara la caída del consumo o tuviera un impacto adicional sobre la inflación.
Otra iniciativa mencionada fue la licitación de autopistas. Blanco interpretó que el Gobierno busca, mediante este mecanismo, mejorar la infraestructura sin recurrir directamente al gasto público y, al mismo tiempo, generar un efecto positivo sobre la demanda agregada.
Sin embargo, el economista se mostró poco convencido de que estas medidas sean suficientes. También puso en duda que una eventual fijación de un salario mínimo de un millón de pesos para los convenios colectivos alcance para modificar de manera significativa la dinámica de la economía.
Menores expectativas de crecimiento con un consumo decaído
En el cierre de su editorial, Blanco recordó cómo fueron cambiando las expectativas de crecimiento económico. La estimación que inicialmente se ubicaba en torno al 5% fue reduciéndose al 3,5% y posteriormente al 2,5%.
Para el economista, incluso existe la posibilidad de que el resultado final sea inferior a esa última proyección. La evolución dependerá, entre otros factores, de la capacidad de recuperación del consumo, del mercado laboral y de los ingresos de los hogares.
“Lo vamos a ir viendo semana a semana”, concluyó Blanco, dejando planteada la incógnita sobre si las medidas adoptadas por el Gobierno serán suficientes para acelerar la recuperación de la economía argentina.

























