En su editorial para Entre Tiempo por Canal C, José Ravalli cuestionó con dureza la facilidad con la que algunos funcionarios pasan de la figura de victimarios a la de víctimas. Señaló el caso del peronista Guillermo Kraisman, que recuperó la libertad mediante el pago de una fianza y afronta dos juicios: uno por el robo de una bondiola y otro por el cobro de un sueldo fantasma perteneciente a una empleada de la Legislatura. “Todos nos olvidamos muy rápido de lo que hizo, y él demuestra que estando vinculado a la política podés hacer cualquier cosa”, remarcó.

Ravalli citó también el trabajo de María Esther Romero, periodista de Perfil, quien entrevistó a Kraisman y expuso la existencia de 23 contratos fantasmas que nadie en la Legislatura puede explicar. En el editorial, se emitió un fragmento del funcionario admitiendo que “se equivocó”, mientras Romero sostuvo que “sigue equivocándose”. Además, Kraisman afirmó con total naturalidad que hay legisladores que pagan niñeras con contratos de la Legislatura y realizan designaciones incluso cuando el recinto está cerrado, lo que Ravalli calificó como “hechos corruptos”.
El periodista advirtió que la Unicameral de Córdoba arrastra cuestionamientos desde hace tiempo, pero que pocas voces se animan a denunciar estas prácticas. Aseguró que sin debate no existe democracia y reclamó que las autoridades —tanto la vicegobernadora como la futura vicepresidenta— salgan a aclarar lo ocurrido y demostrar que estas irregularidades no se toleran. “Lamentablemente, el que calla otorga”, cerró.

























