31/08/2026

El PJ quiere evitar otro escándalo

La salida de la Unicameral de Ernesto Ramón Flores tenía fecha de caducidad, como se adelantó en este espacio el último jueves. Como Jorge Sampaoli, “Cañito” no pasó el fin de semana, aunque los motivos de su renuncia (exigida) son mucho más graves que un partido de fútbol.

El miércoles pasado, el oficialismo cordobés respaldó al ahora exlegislador por Río Seco para no ofrecer una derrota a la oposición en plena sesión, pero sabía que su tiempo podía agotarse en el corto plazo.

La aparición pública de la senadora nacional Alejandra Vigo pidiendo su renuncia aceleró los tiempos. De hecho, se tomó como si hubiera expresado directamente el deseo del exgobernador Juan Schiaretti.

Flores no está imputado, pero el caso de sus colaboradores involucrados en grooming y abuso sexual infantil, incluso en un campo de su propiedad, hacía insostenible su permanencia en el cargo. Hay 16 detenidos en el marco de la causa que lleva adelante la fiscal Analía Cepede, por lo que resulta inverosímil que este no supiera que en su pago chico ocurrían aberraciones.

La situación de Flores vuelve a instalar en el escenario algo que preocupa al gobernador Martín Llaryora: su imagen y la de su gobierno. El oficialismo se choca con problemas y escándalos públicos no solo con su tropa, sino también con sus caciques. El caso Flores se suma a las dificultades que afrontaron o afrontan Ricardo Moreno y Oscar González, por citar apenas un par de casos.

El gobernador tiene que cuidar la imagen del equipo justo cuando inicia la campaña por su reelección. Visitaría unas diez localidades por mes y algunas seccionales de Capital, con la mira puesta en mayo, cuando se realizarían los comicios provinciales.

En medio del escándalo que produjo la eyección de Flores queda la vicegobernadora Myriam Prunotto —radical conversa—, quien no objetó el ingreso de asesores o asistentes legislativos con antecedentes penales. Incluso, la exintendenta de Juárez Celman intentó defender lo indefendible.

El círculo chico del Gobierno cordobés está preocupado, por lo que salió en las últimas horas a pedir a su dirigencia que se adelante a cualquier escándalo que pueda impactar en la sociedad. Algo así como “tapar las goteras antes de que llegue El Niño”.

La acumulación de pasos en falso, por ahora, no afecta las chances de reelección de Llaryora, solo porque aún no aparece un rival de fuste que capitalice tantos desaciertos.


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