El Gobierno terminó el 2025 encadenando una serie de derrotas parlamentarias y políticas que mostraba que sólo con un baño de humildad torcer el rumbo, ya que el consenso y el diálogo estaban ausentes. Si no lo entendía, difícilmente podría lograr sacar la primera ley de Modernización Laboral desde 1983.
La administración de Javier Milei logró sacar adelante la votación en el Senado con una estrategia política clásica, sin sorpresas, pero a la que evitaba recurrir hasta ahora. Lo que hizo fue presentar un proyecto de máxima, para luego negociar los artículos más polémicos. Una jugada tradicional, pero efectiva.
Unos 50 cambios –muchos artículos habían sido presentados para ser bajados- de última hora hicieron que algunos gobernadores, pero fundamentalmente la CGT terminaran aceptando la reforma. No es la que Milei esperaba, pero al menos podrá mostrar un éxito político histórico al comenzar el año previo al final de su actual mandato.
La aprobación tendrá impacto no sólo en el ámbito local, sino que también trascenderá las fronteras a la hora de negociar con el buró del FMI y con potenciales inversores.
Aunque será vendida como el nacimiento de “una Argentina que renace”, después de una involución de décadas, aún no está claro si el nuevo marco jurídico atraerá a los capitales necesarios.
La CGT, que venía prometiendo una batalla épica en defensa de los supuesto derechos de los trabajadores, terminó acordando por la caja de los gremios y sus obras sociales y metió violín en bolsa. Más allá del acting sindical, los gremios retiraron su tropa al promediar la tarde del miércoles y dejaron sólos a piqueteros y partidos de izquierda para que se inmolaran en los destrozos.
Los gobernadores también lograron atajar el problema que se les presentaba: la rebaja en Ganancias para las empresas. Por ahora, el paquete tributario fue congelado.
Queda pendiente el voto de los diputados. El oficialismo tiene unos 100 asegurados y varios en negociación, porque necesita al menos 127 afirmativos.
Allí negocian también los diputados del oficialismo cordobés, cinco si se resta a Natalia de la Sota. Para avisar que se pide algo a cambio, desde el Panal salieron a reclamar la restitución del fondo de subsidios al transporte. El resto de las provincias también negocia por distintos temas.
El partido está abierto, pero la diferencia de gol parece jugar fuerte del lado de Mieli.


























