La muerte de Maitena Garófalo Rojas, una adolescente de 14 años, generó una fuerte conmoción y mantiene abiertas múltiples dudas. Los investigadores trabajan con la hipótesis de un suicidio, aunque todavía restan confirmaciones oficiales que determinen con precisión lo ocurrido.

Antes de salir de su casa, la joven dejó nueve cartas dirigidas a familiares y amigos, además de correos electrónicos programados. En esos mensajes expresaba su intención de irse a un lugar tranquilo y sugería que la buscaran en zonas abiertas, lo que influyó en los rastrillajes realizados.
La desaparición ocurrió el miércoles por la mañana, cuando Maitena se dirigía al colegio junto a su hermana mayor. En el camino le indicó que ingresara sola porque ella iba a encontrarse con una amiga, pero nunca llegó al establecimiento educativo.
Las cámaras de seguridad registraron su último recorrido poco después de las 8, caminando por la calle Bicentenario en dirección al Hospital Héroes de Malvinas. Esa imagen se convirtió en el último rastro concreto de la adolescente antes de que se perdiera su paradero.
Otro elemento que llamó la atención fue que salió con dinero en efectivo y una tarjeta SUBE con saldo, pero dejó su celular en la vivienda. Este detalle, junto con la presencia de las cartas, fue considerado relevante por los investigadores desde el inicio del caso.
Con el avance de la causa surgió un dato que podría resultar clave para esclarecer lo sucedido. La madre accedió al teléfono de la joven y detectó comunicaciones con números extranjeros que, según indicó, la habrían incentivado a alejarse, una línea que ahora analiza la Justicia.


































