Un nuevo escándalo judicial involucra a Maxi López, esta vez lejos de las canchas y más cerca de los problemas cotidianos de cualquier propietario. El exfutbolista mantiene un enfrentamiento con una exinquilina de su departamento en el piso 35 del Chateau Libertador, el mismo edificio donde vive Wanda Nara.
La historia comenzó en 2020, cuando López alquiló la propiedad a una abogada de La Plata y su familia. Durante tres años, el contrato se manejó a través de su madre, María Concepción Rojas, apoderada y administradora de sus bienes. Los pagos fueron puntuales: primero 3.000 dólares mensuales, luego 3.500, y el vínculo se mantuvo cordial hasta fines de 2023.
El conflicto estalló en febrero de 2024, cuando la inquilina entregó el departamento. Según López, el inmueble estaba “hecho un desastre”: pisos rayados, anafes rotos, azulejos agujereados, electrodomésticos dañados y tapizados desprendidos. Furioso, decidió no devolver el depósito de garantía de 7.000 dólares y denunció daños por más de 140 millones de pesos (unos 120 mil dólares), tras invertir cerca de 90 mil dólares en reparaciones.
La defensa de la inquilina respondió con una contrademanda: exigió la devolución del depósito, el pago de impuestos inmobiliarios y expensas extraordinarias —que según la ley corresponden al propietario— y denunció que López habría usado el departamento durante el verano, mientras aún estaba alquilado. Chats y cámaras de seguridad serían parte de las pruebas.
El expediente, que tramita en el Juzgado N° 47 de Juan Pablo Lorenzini, enfrenta denuncias cruzadas y una larga lista de evidencias: fotos, recibos, chats y testimonios. La justicia deberá determinar qué daños son reales, cuáles responden al desgaste natural y quién debe asumir los costos.
Fuente: Infobae


































