El presidente Javier Milei registra una caída en sus niveles de aprobación en Córdoba, uno de los principales bastiones electorales del oficialismo nacional. Así lo señaló el politólogo Carlos Sicchar, quien presentó los resultados de una medición realizada durante los primeros días de agosto.
En diálogo con Canal C, durante su participación en el programa Entrelíneas, Sicchar sostuvo que “el deterioro de la imagen presidencial también es evidente en Córdoba, uno de sus principales bastiones”. El relevamiento también mostró un escenario de equilibrio en la percepción de la gestión del gobernador Martín Llaryora.
Según explicó el especialista, el contexto económico de los hogares aparece como uno de los principales factores detrás del cambio de percepción. El 59% de las familias cordobesas consultadas considera que su situación económica está igual o peor que durante el año pasado.
Sicchar afirmó que “esa situación familiar baja la tolerancia en el Gobierno nacional” y recordó que Milei había alcanzado un 61% de aprobación en enero. Actualmente, de acuerdo con la medición, ese respaldo descendió al 48%.
El politólogo vinculó la caída con el endeudamiento de los hogares, la contracción económica y el incremento de los niveles de pobreza. “Córdoba es un bastión conservador, pero el desgaste por la economía familiar impacta”, remarcó al analizar el escenario provincial.
A pesar del retroceso, Sicchar consideró que Milei conserva una ventaja política porque la oposición todavía no presenta una figura consolidada en Córdoba. En ese sentido, señaló que la imagen de Axel Kicillof todavía es “incipiente” y que la percepción de Cristina Fernández de Kirchner perdió fuerza. “Pueden cambiar si no hay algo mejor”, advirtió sobre los actuales niveles de tolerancia hacia el Presidente.
Respecto de Llaryora, la encuesta mostró una imagen equilibrada: 43% de desaprobación y cerca del 50% de aprobación. Sicchar señaló que el gobernador mantiene diferencias con Milei por compromisos incumplidos, entre ellos el acuerdo por la Caja, y planteó que el escenario podría modificarse si aumenta el malestar social. “Si empeora el clima social, Llaryora tendrá posibilidades de pararse en una crítica más dura”, concluyó.
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