Con una mirada positiva, apoyada en distintos factores, el economista Fernando Marengo destacó en Canal C que la Argentina está pasando de un modelo inflacionario a uno productivo y que se están beneficiando sectores y zonas del interior, frente a los conurbanos de las grandes ciudades.
Marengo planteó, en declaraciones al programa Entrelíneas, que los números de inflación no muestran una baja real porque la carne se incrementó un 70 por ciento en dólares desde setiembre pasado, producto que está sumando un 0,8 por ciento por mes al alza general de los precios.
En el mismo sentido, aventuró que el impacto de la guerra en los combustibles también va a complicar el índice de inflación. “Marzo y abril pueden tener números arriba del 3”, sostuvo.
El economista manifestó que el contexto global, antes de la guerra, ya mostraba “subas del oro, del litio, de la carne, todo favorable para Argentina”.
“A partir de la guerra comenzó a subir el petróleo y el gas, con el país ubicado como exportador de hidrocarburos. Cuando sube el precio, se vuelve más rentable la producción de energía”, sostuvo.
En su observación de las cuestiones positivas, señaló que “si uno ve como se está alineando la situación internacional, para la Argentina es favorable”, a partir de los cambios y el resurgimiento de las provincias patagónicas y cordilleranas en la producción.
Marengo indicó que la clave para entender la economía en el plano local es que la situación es heterogénea, ya que los números mostraron que “diciembre de 2025 fue récord absoluto de actividad económica en la Argentina. Hay sectores que están en niveles máximos históricos: agro, explotación de canteras, energía”.
Según interpreta Marengo, “el principal problema que enfrenta el sector privado argentino es que veníamos de un modelo inflacionario, donde todo el negocio era financiero. El negocio de todos los argentinos era pedir un crédito a tasa fija para comprar dólares o un bien importado y a partir de ahí se tenía que sentar a esperar que la inflación hiciera el resto”.
Explicó en ese contexto que cuando la inflación se desacelera, “la renta financiera desaparece y viene lo que se llama productividad”.
“El índice de confianza del consumidor marca una diferencia histórica entre un interior muy positivo contra un conurbano bonaerense muy por debajo”, dijo, antes de destacar que la Argentina se posiciona como proveedor de minerales y energía en el mercado mundial.

































