La reciente visita de seis diputados del bloque La Libertad Avanza al penal de Ezeiza, donde se encuentran militares detenidos por crímenes de lesa humanidad, ha causado un fuerte malestar en la bancada oficialista. Entre los visitados estaba el emblemático represor Alfredo Astiz, conocido como el "Ángel de la Muerte". La noticia, que trascendió esta mañana, provocó un cimbronazo en el bloque, llevando a aclaraciones sobre la naturaleza de la visita y a un llamado a la responsabilidad entre los legisladores.
Desde el entorno de Martín Menem, presidente de la Cámara de Diputados, se afirmó que Menem no estaba al tanto de la actividad, subrayando que se trató de una “iniciativa particular” de un “grupo minoritario”. Los diputados justificaron su presencia argumentando que su objetivo era “ver las condiciones de vida” de los detenidos, sin intención de entrevistarse con ex represores.
Sin embargo, el malestar creció en el grupo, especialmente en el chat de WhatsApp del bloque, donde se reclamaron explicaciones a los organizadores, Beltrán Benedit y Lourdes Arrieta. La diputada Alida Ferreyra y sus compañeros Guillermo Montenegro, María Fernanda Araujo y Rocio Bonacci también fueron parte de la polémica visita.
Benedit, en su defensa, afirmó que la visita era a ex combatientes que lucharon “contra la subversión marxista” por órdenes de un gobierno constitucional, un argumento que no fue bien recibido por sus pares. El diputado reconoció que se había organizado la actividad y anunció la intención de emitir un comunicado al respecto.
Astiz, figura emblemática de la última dictadura, es conocido por su papel en la desaparición de numerosos argentinos, incluidos miembros de las Madres de Plaza de Mayo. Su visita por parte de legisladores ha sido calificada de “afrenta” por diversas voces, incluyendo a la oposición, que criticó la aparente simpatía del gobierno hacia los genocidas.
Diputados como Eduardo “Wado” de Pedro, hijo de desaparecidos, condenaron la visita, señalando que interactuar con quienes violentaron derechos básicos es un agravio a las víctimas y a la memoria colectiva del país.
En el año 2000 junto a @hijos_capital repudiamos en tribunales al genocida Alfredo Astiz para romper con la impunidad. Años después fue condenado a prisión perpetua por secuestrar, torturar y desaparecer personas en los vuelos de la muerte.
— Wado de Pedro 🇦🇷 (@wadodecorrido) July 17, 2024
Hoy esos juicios por crímenes de lesa… https://t.co/tOezUbx9cC
La Unión Cívica Radical repudia la visita que realizaron diputados de la Libertad Avanza a un grupo de represores condenados por hechos aberrantes y que están detenidos en una Unidad del Servicio Penitenciario Nacional.
— Unión Cívica Radical (@UCRNacional) July 17, 2024
¿Quién es Alfredo Astiz, el genocida visitado por diputados libertarios?
La polémica visita de seis diputados del bloque La Libertad Avanza al penal de Ezeiza, donde se encuentran genocidas condenados por delitos de lesa humanidad, ha causado un fuerte revuelo en la política argentina. Entre los visitantes se encontraba Alfredo Astiz, apodado el "Ángel de la Muerte", un emblemático represor cuya historia sigue siendo un símbolo del horror de la dictadura cívico-militar.
Alfredo Astiz es un ex oficial de la Armada Argentina, conocido por su infiltración en el grupo de las Madres de Plaza de Mayo durante la dictadura. En 1977, se hizo pasar por el hermano de un desaparecido bajo el nombre de Gustavo Niño, con el fin de obtener información sobre sus actividades. Astiz no solo logró infiltrarse, sino que también organizó el secuestro de doce activistas que se reunían en la Iglesia de la Santa Cruz, entre ellos figuras emblemáticas como Azucena Villaflor.
El 14 de diciembre de 1977, estas doce personas fueron llevadas a la ESMA y desaparecidas en un vuelo de la muerte. Astiz, condenado a dos penas de prisión perpetua, representa una de las caras más crueles del terrorismo de Estado en Argentina.
Astiz no solo es recordado por su papel en la represión. Su actuación durante la Guerra de Malvinas, cuando se rindió sin disparar, también marca un contraste inquietante en su trayectoria. En 2017, fue condenado nuevamente, y su declaración de que “los organismos de derechos humanos son grupos de persecución y venganza” revela la profunda desconexión con la realidad de sus crímenes.








































