"Jorge Suau no se suicidó sino que lo mataron"

Por Eduardo Bocco

El financista dijo que la carta que se difundió después no la escribió el vicepresidente de la financiera. "Es falso", aseguró aunque no acusó a nadie en forma directa de haber redactado ese documento. Dejó mal parado a Bugliotti y al fiscal Senestrari.

El sol pega fuerte en la mañana cordobesa y en la cárcel de Bouwer los rayos se reflejan en la pintura clara de dos tonos que prolijamente cubren las paredes. Hay que pasar varios controles y, después de dejar todos los efectos personales que podrían utilizarse como un arma, un policía invita a ingresar al lugar en el que se realizará la charla.

Sin abandonar el tono calmo, el financista Eduardo Rodrigo afirma de manera clara que a su exsocio en Cordubensis (CB), Jorge Suau "lo mataron, por lo que no se suicidó", y exclamó una y otra vez que es "inocente", de la acusación por lavado de dinero y defraudación que pesa en su contra.

En diciembre, Rodrigo cumplirá tres años de prisión en la cárcel de Bouwer y desde allí concedió un reportaje exclusivo a Canal C y La Voz del interior.

Al cabo de casi dos horas de conversación, apenas se sirvió un poco de agua de una jarra que le acercó un custodio policial.

La entrevista se realizó en un cuarto de pequeñísimas dimensiones, en la que había una mesa y cuatro sillas. Fue casi una obra maestra lograr el registro de la cámara de TV, cuyos videos se acompañan en este informe.

Rodrigo estaba acompañado por sus abogados defensores Oscar Sonzini Astudillo y Facundo Amoedo, quienes estuvieron con el financista durante toda la nota.

Dijo estar convencido de que "es falsa" la carta que supuestamente dejó Suau cuando se quitó la vida, en un camino rural,  el 13 de febrero de 2014.

Además responsabilizó al empresario Euclides Bugliotti -resientemente sobreseído en la causa- por el desplome de la financiera CBI. Además, acusó al fiscal federal Enrique Senestrari porque dijo que en sus allanamientos lo único que le importó fue ver si el fallecido ex gobernador José Manuel de la Sota tenía alguna vinculación con las cajas de seguridad que se encontraban en CBI y eran de propiedad de la financiera. Dijo que sólo encontró datos que vinculaban a "un político de su sector", y cuando se le preguntó de quién se trataba, contestó: "Accastello".