Guerra en Ucrania ¿Existe racismo y un tratamiento diverso hacia los refugiados?Entrevista a Giacomo Turci

"Se da prioridad a los ciudadanos europeos, y por tanto a los refugiados ucranianos blancos, que desean abandonar el país, pagando incluso sus viajes a Europa central, mientras que a otros se les rechaza". sostiene Turci desde Roma.
"Se da prioridad a los ciudadanos europeos, y por tanto a los refugiados ucranianos blancos, que desean abandonar el país, pagando incluso sus viajes a Europa central, mientras que a otros se les rechaza". sostiene Turci desde Roma.

Para entender algunas consecuencias de la actual guerra entre Ucrania y Rusia, Canal C continua dialogando con Giacomo Turci, antropólogo y licenciado en Geografía egresado de la Universidad de Bologna( Italia). Turci es también editor del diario online La Voce delle Lotte y miembro de la redacción de la revista Egemonia.

Ante el enorme recibimiento de ucranianos por algunos países de la U.E, algunas voces disidentes hablan de racismo y un tratamiento diverso de los refugiados. ¿Estas de acuerdo con esta idea?

Sí, es un hecho que no ha habido un “todos libres" para los refugiados en Europa. Solo el pasado mes de enero, Polonia decidió construir un muro a lo largo de la frontera para detener a los inmigrantes procedentes de Bielorrusia. En general, el trato a los inmigrantes africanos y asiáticos procedentes del este no ha cambiado, a pesar de que a menudo vienen de escenarios de guerra y de crisis económicas devastadoras. Sin duda, el Mediterráneo volverá a ser este año la tumba de miles de migrantes que intentan cruzarlo, apretujados entre los carceleros ("funcionarios" del Estado o bandidos) y los contrabandistas de las costas del Norte de África y Vecino Oriente, y las patrullas marítimas de la fortaleza-Unión Europea que son sus cómplices.

Decenas de vídeos publicados en las redes sociales muestran a refugiados no europeos varados en las fronteras de Ucrania con Polonia, Eslovaquia y Rumanía. A estos últimos se les niega el acceso a los trenes y a veces se les reprime violentamente. De hecho, se da prioridad a los ciudadanos europeos, y por tanto a los refugiados ucranianos blancos, que desean abandonar el país, pagando incluso sus viajes a Europa central, mientras que a otros se les rechaza.

En Italia, muchos inmigrantes están experimentando ahora graves problemas y retrasos en sus papeles porque no hay suficientes recursos para seguir tanto a ellos como a los recién llegados ucranianos, a los que se ha dado prioridad. Si tuviéramos normas que garantizaran una verdadera libertad de circulación, todo esto no ocurriría, pero la Unión Europea nunca ha sido una isla feliz para los inmigrantes. En este sentido, la retórica humanitaria de la Unión Europea se desmorona frente a su total falta de preparación para acoger dignamente a los inmigrantes en general, y su racismo hacia los inmigrantes de "segunda clase".

Los propios refugiados ucranianos se enfrentan a un periodo muy difícil, en el que su país de origen quedará en cualquier caso medio destruido por la guerra, y en el que las feroces políticas antipopulares de los distintos gobiernos difícilmente podrán integrar rápidamente a nivel socioeconómico a unos cuantos millones de personas recién llegadas, cuando ya están contribuyendo a que millones y millones de europeos caigan en la pobreza. El mero hecho de que haya, en cualquier caso, un cierto esfuerzo para que la población civil ucraniana huya a un lugar seguro es consecuencia del deseo de la OTAN y de la UE de seguir siendo el punto de referencia político-militar para toda Europa del Este en función antirrusa. No se trata de un giro progresista de la UE, que sigue siendo una coalición de potencias cuya prioridad es mantener su propio papel hegemónico y opresor a escala mundial en alianza con Estados Unidos.