El Gobierno nacional tuvo que dar el brazo a torcer en el Senado ante la inminente caída de su reforma. Así, decidió retirar el polémico capítulo de la “Ley de inviolabilidad de la propiedad privada” que flexibilizaba la compra de tierras por extranjeros.
La dura concesión fue realizada por el oficialismo a sus bloques aliados para garantizar el quórum y la sesión de este jueves. Al no conseguir los 37 votos necesarios para el tratamiento, las negociaciones de último minuto fueron encabezadas por Patricia Bullrich.
El rol clave de los gobernadores en el rechazo al capítulo de extranjerización de tierras
El sorpresivo retroceso oficial busca evitar que el rechazo masivo a la extranjerización termine arrastrando a toda la iniciativa parlamentaria.
El oficialismo había comenzado a perder apoyos vitales cuando varios gobernadores decidieron despegarse del proyecto ante la fuerte presión social. El primero en fijar su postura fue el neuquino Rolando Figueroa, quien rechazó tajantemente cualquier modificación a la ley actual.
Esta resistencia patagónica tuvo un impacto directo, ya que arrastró el voto negativo de la senadora Julieta Corroza, inicialmente contada como aliada.
A esta postura en defensa de los recursos federales se sumó rápidamente el gobernador misionero Hugo Passalacqua, complicando aún más los números del oficialismo.
Fuga de votos y el rescate liderado por Bullrich en el Senado
El escenario se oscureció el miércoles cuando los radicales Flavio Fama y Daniel Kroneberger confirmaron que votarían en contra del capítulo. A ellos se acoplaron de manera sorpresiva la salteña Flavia Royón y el santacruceño José María Carambia, dejando al Gobierno sin mayoría.
Ante el riesgo de que el rechazo contagiara al resto de la ley, Patricia Bullrich convocó de urgencia a los bloques dialoguistas para buscar una salida.
Allí se tomó la decisión que la Casa Rosada buscaba evitar: retirar la venta a extranjeros para intentar que el Senado apruebe el resto del proyecto.
La marcha atrás evitó una derrota mayor este jueves, pero dejó en absoluta evidencia las dificultades para sostener los acuerdos parlamentarios.
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