La crisis de Garbarino, una de las cadenas de electrodomésticos más emblemáticas del país, llegó a su final. El Juzgado Nacional en lo Comercial N°7, a cargo del juez Fernando D’Alessandro, decretó la quiebra de la empresa y ordenó iniciar el proceso de liquidación de sus bienes, tras el fracaso del intento de rescate dentro del concurso de acreedores.
La resolución se firmó el 4 de marzo de 2026, luego de que la compañía no lograra reunir las mayorías necesarias entre sus acreedores para aprobar un acuerdo de reestructuración. Tampoco prosperó la etapa de salvataje o “cramdown”, ya que la única empresa inscripta, la sociedad financiera Vlinder, no presentó una oferta formal.
Con la quiebra, Garbarino queda desapoderada de la administración de sus bienes, que pasan a manos de la sindicatura designada. Se iniciará el proceso de identificación y liquidación de activos para pagar a los acreedores. La medida incluye la inhibición general de bienes y la notificación a registros de propiedad inmueble, automotor y marcas, además de participaciones en Tecnosur S.A. y Digital Fueguina S.A. en Tierra del Fuego.
El tribunal también dispuso la inhabilitación comercial de los directivos, entre ellos Carlos Rosales, y prohibió su salida del país hasta al menos octubre de 2026, cuando se presente el informe general del proceso.
La resolución ordena constatar y eventualmente clausurar los últimos tres locales de la empresa en Belgrano, microcentro porteño y Almagro. En paralelo, se abrió el proceso de verificación de créditos, con plazo hasta el 24 de junio de 2026 para que bancos, proveedores y exempleados presenten sus reclamos.
Fundada en 1951, Garbarino llegó a dominar cerca del 30% del mercado de electrodomésticos en Argentina, con más de 300 sucursales, fábricas en Tierra del Fuego y negocios asociados como Compumundo y Garbarino Viajes. En su momento de mayor expansión, empleaba a más de 5.000 personas.
Sin embargo, la caída del consumo, problemas financieros y cambios en el comercio minorista deterioraron la estructura del grupo. La venta en 2020 al empresario Carlos Rosales no logró revertir la crisis. Al momento de la quiebra, la compañía tenía menos de 20 empleados y apenas tres locales activos.


































