El lanzamiento de la serie Triángulo Amoroso, protagonizada por Wanda Nara y Maxi López, marcó un hito en la ficción argentina al apostar por el formato vertical. La propuesta, que combina la vida real de los protagonistas con un guion cargado de conflictos, rápidamente se convirtió en tema de discusión entre actores, directores y productores.
El director Juan José Campanella fue tajante: “No me gusta el formato vertical. Me parece bien para ver una cabeza hablando o un solo bailarín, pero para nada más”. En la misma línea crítica, Michel Brown expresó sus dudas sobre el desarrollo narrativo: “Me cuesta entender que se pueda desarrollar una historia tan rápido”.
Por su parte, Griselda Siciliani se mostró escéptica pero abierta: “Nunca digas nunca, pero el scrolleo ni siquiera lo hago yo. No me imagino”. En contraste, Nazarena Vélez celebró la novedad: “Me divierte todo lo que es ficción vertical, me parece que está buenísimo. La gente se engancha, es un minuto y medio y ves una historia”.
La actriz Malena Solda también destacó la importancia de adaptarse: “Todos los formatos nuevos me parecen interesantes y bienvenidos sean”. En tanto, Gerardo Romano confesó su incomodidad: “Me resulta difícil ver lo chiquitito y breve”.
Entre las voces más respetadas, Leonardo Sbaraglia se mostró flexible: “No lo descarto, nunca se sabe. Por ahora vengo con la ficción horizontal”. Más pragmático, Gastón Sofritti valoró la oportunidad laboral: “Todo lo que sea trabajo y generar cosas para actores me parece que siempre está bueno”.
El debate dejó en claro que la ficción vertical despierta entusiasmo y resistencia a la vez. Mientras algunos la ven como una oportunidad para contar historias rápidas y adaptadas a los nuevos hábitos de consumo, otros extrañan la profundidad de las series tradicionales. Lo cierto es que con Triángulo Amoroso, Telefe abrió un nuevo capítulo en la cultura audiovisual argentina.


































