Una nueva mutación del virus SARS-CoV-2, bautizada popularmente como variante Frankenstein, ha comenzado a generar alerta en Argentina por su alto nivel de contagiosidad. Esta cepa, detectada por primera vez en Canadá, combina dos subvariantes de ómicron y representa un hecho inédito en la evolución del COVID-19.
“Se trata de una fusión entre dos variantes ómicron dentro de un mismo paciente, lo que dio lugar a esta nueva versión del virus”, explicó el infectólogo Hugo Pizzi en Cadena 3. El nombre “Frankenstein” hace referencia a la unión de partes distintas, similar al personaje de la novela de Mary Shelley, lo que refleja su complejidad genética y su potencial de propagación.
Según los primeros reportes clínicos, esta variante afecta especialmente la zona de la garganta. Los síntomas más frecuentes incluyen disfonía, pérdida temporal del habla, fiebre, dolores musculares y malestar general. Aunque no se han detectado cuadros severos hasta el momento, la velocidad de contagio preocupa a las autoridades sanitarias.
“La vacunación sigue siendo fundamental para minimizar el impacto de Frankenstein. Quienes tienen el esquema completo y refuerzos actualizados están más protegidos”, remarcó Pizzi, quien también recomendó mantener las medidas de prevención básicas, como el uso de barbijo en lugares cerrados y la consulta médica ante síntomas sospechosos.
En países como Estados Unidos ya se aplican vacunas combinadas contra COVID-19 e influenza, una estrategia que podría implementarse en Argentina. “Este virus no va a desaparecer. Hay que tratarlo como una gripe estacional, con campañas de vacunación periódicas”, agregó el especialista. Las autoridades insisten en la importancia del diagnóstico oportuno para identificar esta nueva cepa y frenar su propagación.




































