Exitoso trasplante de dos riñones de cerdo a un humano

Primero, un corazón. Ahora, una nueva operación victoriosa para insertar órganos de animal en una persona: ocurrió en Birminghan, Estados Unidos.
Primero, un corazón. Ahora, una nueva operación victoriosa para insertar órganos de animal en una persona: ocurrió en Birminghan, Estados Unidos.

Hace algunos días los medios del mundo reportaban el trasplante del corazón de un cerdo genéticamente modificado (en Maryland) a un ser humano, y luego lo mismo en Nueva York con un riñón, algo que se denomina xenotrasplante. Ahora, lo mismo ocurrió pero con los riñones de un chancho también intervenido genéticamente. Fueron los médicos de la Universidad de Alabama en Birminghan quienes realizaron la hazaña en un hombre de 57 años que se encontraba en muerte cerebral.

La operación de Alabama sentó las bases para un pequeño ensayo clínico con pacientes que estén conscientes y no como un experimento único. “Nuestra meta es que no sea una excepción sino avanzar en el campo para ayudar a nuestros pacientes”, le dijo a ‘The New York Times’ la doctora Jayme Locke, cirujana principal en este caso. Locke es directora de un programa de trasplantes en la Universidad de Alabama que busca incrementar las opciones de los pacientes de encontrar un riñón compatible, espera poner en marcha el ensayo clínico para finales de este año y se ha marcado como meta poder ofrecer los trasplantes de riñón de cerdo en cinco años “si no hay contratiempos”.

El receptor de los riñones fue James Parsons, él mismo un donante registrado de órganos, que quedó en muerte cerebral tras un accidente de moto en septiembre. En la operación se le retiraron los riñones y, siguiendo prácticamente los mismos pasos que en un trasplante de órganos humanos, se implantaron en su abdomen los del cerdo.

Los riñones empezaron a funcionar y a producir orina tras aproximadamente 23 minutos y siguieron haciéndolo durante tres días, aunque uno producía más que el otro. Filtraban sangre y, lo que se considera más importante, no hubo señales que apuntaran al rechazo del órgano, uno de los principales retos en este campo. Siguieron operativos hasta que se puso fin al estudio, 74 horas después del trasplante.

El animal del que provenían los órganos fue facilitado, como en los otros dos xenotrasplantes recientes, de la empresa Revivicor, que había realizado diez modificaciones genéticas en el cerdo. Esa compañía ayuda a financiar la investigación y dio fondos para apoyar los salarios de la doctora Locke y de otros implicados en la cirugía y en el artículo, en el que cuatro autores son empleados de Revivicor.

Fuente: El Periódico