La inauguración del Mundial en México volvió a poner en escena un contraste que remite a una de las imágenes más impactantes de la historia argentina. Mientras millones de personas siguen la competencia, las Madres Buscadoras denuncian que más de 133 mil personas continúan desaparecidas y reclaman mayores recursos para encontrarlas.
El planteo encuentra un fuerte paralelismo con lo ocurrido durante el Mundial Argentina 1978. En aquellos días, las Madres de Plaza de Mayo aprovecharon la presencia de periodistas extranjeros para visibilizar ante el mundo la desaparición de sus hijos en plena dictadura militar. La cobertura internacional permitió que sus denuncias trascendieran las fronteras del país.
Aunque los contextos son diferentes, ambas historias comparten una misma tensión: la convivencia entre la celebración deportiva y el dolor de miles de familias. A casi cinco décadas de distancia, el fútbol vuelve a convertirse en un escenario donde los reclamos por los desaparecidos buscan ser escuchados.
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