El titular del juzgado federal de San Francisco, Pablo Montesi, procesó este miércoles al supuesto pastor, Elías Daniel Argüello Sori, junto a otros cuatro colaboradores por el "delito de trata de personas con fines de explotación laboral y reducción a la servidumbre, agravada por haber sido perpetrada mediante engaño, abuso de la situación de vulnerabilidad, pluralidad de autores y víctimas, y por haber sido consumada la explotación" según comunicó el Ministerio Público Fiscal (MPF).
El juez les trabó embargo por diez millones de pesos a Arguello Sori y tres de los co-autores. En cuanto al quinto imputado, le fue embargado cinco millones de pesos, debido a que este fue "partícipe necesario" del delito.
La actividad criminal se remonta al año 2017. De acuerdo con la pesquisa, el líder de la secta "habría captado , a través de las redes sociales, trasladado y acogido por lo menos a siete víctimas con fines de explotación en tres domicilios ubicados en distintas localidades de la provincia de Córdoba".
Hubo tres domicilios donde se realizó la actividad criminal. Uno de ellos era “Barritas y más”, en el que se elaboraban productos alimenticios de panificación y viandas light; en otro de los lugares funcionaba una inmobiliaria; y el tercero era la denominada "Casa de Oración".
Allí las víctimas debían prestar servicios de elaboración en la panadería para después venderlos en la vía pública. Otras atendieron en la inmobiliaria, manejada por los imputados. También, hacían servicio doméstico en la casa del "pastor", concinadoles y cuidando a los hijos. Todos extendían una jornada durante "catorce horas y no había días de descanso, a cambio de un salario ínfimo o a veces inexistente", precisaron.
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Asimismo, los afectados residían en "condiciones de hacinamiento, con una alimentación deficiente, humillaciones y maltratos psicológicos, control de salidas y comunicaciones, y control de la sexualidad y de su vida privada en general", añadieron.
El juez tuvo en cuenta uno los informes de organismos de atención a las víctimas en el que se señaló que el falso pastor “se erigiría como autoridad de culto, teniendo dominio y siendo determinante para que se cometa el delito de trata de personas con fines de explotación laboral" y que "junto a su pareja llevarían adelante el sometimiento de las víctimas todo ello con discursos peligrosos, engaños y fraude”.
Los elementos probatorios demuestran que Arguello Sori "engañaba a las víctimas a través de promesas de salvación eterna" También relata que tenía la capacidad de, supuestamente, comunicarse directamente con Diós "por ser los 'elegidos'", y "todo ello, habría sido posible a través del aprovechamiento de la situación de vulnerabilidad en la que se encontraban las víctimas", precisaron.
La investigación mostró que toda esta fachada, elaborada por el falso pastor juntoa los colaboradores, "tenían como fin la explotación laboral y la reducción a la servidumbre de sus víctimas, a las que el principal acusado incluso les imponía un nuevo nombre, agravando así aún más su despersonalización", destacaron.
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