Prisión perpetua para el femicida de Adriana Giménez

La Cámara en lo Criminal y Correccional de 4° Nominación de la ciudad de Córdoba condenó a la pena de prisión perpetua, con declaración de reincidencia, a Maximiliano Enrique Maldonado por el delito de homicidio calificado por el vínculo y por la violencia de género de Adriana Alicia Giménez. 

De esta manera, el tribunal descartó tanto la figura de exceso en la legítima defensa, que había alegado la defensa, como la hipótesis de un accidente, sostenida por el propio imputado.

Luego de escuchar a los testigos, el tribunal concluyó que Maldonado consideraba a su pareja como “un objeto de su propiedad, la celaba y no toleraba que ella pudiera tomar sus propias decisiones prescindiendo de él”. De hecho, la discusión que desencadenó el homicidio se refería a “la toma de decisiones en la pareja y el rol de cada uno en ella”.

 El caso

Durante una discusión, Giménez le exigió al acusado que se retirara de su casa, ubicada en barrio Alta Córdoba. Sin embargo, Maldonado, lejos de alejarse, fue a otra habitación de la vivienda a buscar una escopeta que tenía escondida en el techo. Como la víctima sabía que en ese lugar había un arma tomó un cuchillo para evitar la posible agresión.

El imputado sacó la escopeta y apuntó en contra de la mujer que, en ese momento, tenía a su nieto en brazos. Justo antes de que Maldonado disparara, dos niños que estaban en la casa, un sobrino de la víctima y un vecino, alcanzaron a llevarse a su nieto del lugar.

El tribunal descartó el exceso en la legítima defensa por considerar que para evitar una agresión de la víctima a Maldonado le hubiera bastado con irse de la casa. Asimismo, desechó la hipótesis de un disparo accidental, puesto que el imputado sabía que la escopeta funcionaba, a tal punto que unos días antes del hecho había intentado vendérsela a un vecino, que tenía conocimientos en armas de fuego, quien frente a Maldonado comprobó su funcionamiento.