La evolución de la “deuda estatal neta” en Argentina ofrece una mirada más precisa sobre el desempeño económico de los últimos gobiernos, al integrar tanto las obligaciones del Tesoro como del Banco Central (BCRA) y contemplar también los activos. Bajo este enfoque, la gestión de Javier Milei muestra un resultado parcial con matices: una reducción total de USD 23.151 millones desde su asunción.
Desde el inicio de su mandato hasta el 31 de marzo de 2026, la deuda estatal neta se redujo en ese monto. Sin embargo, ese resultado esconde dos etapas claramente diferenciadas: hasta fines de 2024, la caída fue de USD 44.423 millones, mientras que desde enero de 2025 comenzó a revertirse, con un incremento de USD 21.272 millones en apenas 15 meses.
El concepto de deuda neta permite una evaluación más integral que la deuda bruta, ya que incorpora la evolución de activos como las reservas del BCRA. Esta metodología se aleja del discurso político tradicional, que suele centrarse exclusivamente en la deuda en dólares y con acreedores externos, dejando de lado factores clave como la deuda en pesos y la situación patrimonial del Estado.
En paralelo, la deuda pública bruta de la administración central alcanzó en marzo los USD 483.830 millones, equivalente al 57,9% del PBI, reflejando la magnitud del endeudamiento total del país.

Al observar las últimas gestiones, el mayor aumento de deuda estatal neta se registró durante el gobierno de Alberto Fernández, con más de USD 104.000 millones, de los cuales más del 71% fue deuda en pesos. Le sigue el segundo mandato de Cristina Fernández de Kirchner, con USD 69.525 millones, y luego la gestión de Mauricio Macri, con USD 45.220 millones.
En el caso de Macri, se destacó el fuerte endeudamiento en dólares, con un incremento de USD 64.129 millones en moneda extranjera, aunque acompañado por una mejora en reservas. En contraste, las gestiones kirchneristas utilizaron reservas del BCRA, que cayeron en más de USD 62.000 millones en conjunto.
Durante los gobiernos de Cristina Fernández de Kirchner y Alberto Fernández, las reservas netas del Banco Central pasaron de USD 39.674 millones a USD 4.517 millones (2011-2015) y luego de USD 16.501 millones a -USD 10.569 millones (2019-2023), mostrando un deterioro profundo del respaldo financiero.
El comportamiento de la deuda bajo Milei también presenta contrastes marcados. “La deuda estatal neta disminuyó al principio porque el salto cambiario licuó pasivos en pesos y mejoró reservas”, explicó Pablo Repetto. Ese efecto inicial fue clave para mostrar una baja rápida en los indicadores.
En efecto, el reciente aumento de la deuda se explica por mayor financiamiento con el FMI y operaciones de “repo” del BCRA con bancos privados, incluyendo unos USD 6.000 millones en repos. “Se recurrió a acreedores con prioridad de cobro, lo que dificulta futuras renegociaciones”, señaló Repetto.
Finalmente, surge una paradoja: pese al compromiso fiscal del Gobierno, el peso creciente de acreedores “senior” eleva la percepción de riesgo. “Los inversores exigen tasas más altas ante la posibilidad de default”, concluyó Repetto, en un contexto donde nuevos bonos se emiten a tasas cercanas al 8% anual, muy por encima de emisiones previas inferiores al 1%.

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