Xiomara Luciana Portillo, la adolescente de 16 años que estaba desaparecida desde el 20 de noviembre, fue encontrada sin vida una semana después en un descampado del barrio Procrear, en el límite con 25 de Mayo, en Formosa. Su identidad fue confirmada tras un complejo procedimiento forense que demoró varios días debido al estado del cuerpo, que presentaba signos de haber sido cubierto con tierra, atado y desfigurado. El hallazgo desató una fuerte conmoción en la provincia y activó una investigación penal que avanza con hermetismo.

Mientras la Justicia provincial analiza las primeras pericias, la Policía revisa cámaras, antenas y movimientos para reconstruir las últimas horas de la joven. Según la reconstrucción inicial, Xiomara había salido de su casa de madrugada para ver a su exnovio, también menor de edad, y después de un último llamado a una prima a las 5.29 de la mañana, nunca más volvió a comunicarse. Dos personas permanecen demoradas, aunque aún no fueron indagadas ni imputadas. La familia, que se presentará como querellante, reclama avances y no descarta que se trate de un femicidio por las condiciones en las que apareció el cuerpo.
El proceso de identificación llevó varios días debido al deterioro del cadáver, que obligó a los peritos a trabajar sobre una falange del pulgar derecho para obtener la huella dactilar. Paralelamente, la causa quedó radicada en el Juzgado Correccional Nº 4 y se ordenaron múltiples allanamientos, secuestro de celulares y análisis de dispositivos. La familia de Xiomara, que acompañó cada operativo de búsqueda, exige justicia y rechaza las acusaciones que circulan en redes sobre presuntas redes de explotación. “Queremos que se encuentre al que la mató y que pague por lo que hizo”, expresó una de sus hermanas mientras se esperan los resultados de la autopsia.

































