En los últimos meses, TikTok y otras redes sociales se llenaron de videos tan llamativos como desconcertantes: jóvenes caminando en cuatro patas, usando colas u orejas, o imitando comportamientos animales en plazas y parques. Las imágenes se volvieron virales y despertaron curiosidad, críticas y debates que rápidamente saltaron del mundo digital a la televisión.
Sin embargo, detrás de estos contenidos no existe un único grupo homogéneo. Se trata, en realidad, de dos subculturas distintas que suelen confundirse: los Therians y los Furros (o Furries). Aunque a simple vista puedan parecer similares, sus motivaciones, creencias y formas de expresión son muy diferentes.

Qué es un Therian
La comunidad therian se define desde una dimensión identitaria y, en muchos casos, espiritual. Quienes se reconocen como therians sostienen que su identidad interna está vinculada a un animal específico y sienten que, en esencia, son ese animal o un híbrido entre humano y animal.
Algunos creen incluso que reencarnaron como determinadas especies. Esta vivencia no se expresa principalmente a través del disfraz, sino desde lo interno. Por eso, en general, no utilizan trajes completos, sino accesorios como colas u orejas, y reproducen movimientos animales —como caminar en cuatro patas— como una forma de conectar con esa identidad que consideran propia.
Qué es un Furro
El universo furro, en cambio, no tiene componentes espirituales ni identitarios profundos. Los furries forman parte de un fandom: una comunidad de fanáticos de los animales antropomórficos, es decir, personajes con rasgos humanos que hablan, se visten o caminan en dos patas.
Se trata de una práctica lúdica, artística y social. Cada participante puede crear una FurSona, un personaje ficticio que lo representa, y diseñar o encargar trajes llamados FurSuits. Fuera de ese rol, los furries llevan una vida cotidiana común y no se sienten animales en su día a día.

El fenómeno en Argentina
Lejos de ser una moda pasajera impulsada solo por redes sociales, estas comunidades tienen presencia concreta en Argentina. A lo largo del año se organizan encuentros llamados Meets y FurMeets, donde los participantes se reúnen, intercambian experiencias y exhiben sus creaciones.
El evento más importante del país es la Argentina Fur Fiesta (ARFF). Su última edición, realizada en agosto de 2024 en el Hotel Abasto, reunió a cerca de 500 participantes, consolidando el crecimiento del fenómeno y un mercado local de artistas y emprendedores que ofrecen ilustraciones, accesorios y trajes completos.
Así, lo que para muchos comenzó como un contenido viral y extraño en redes, revela en realidad comunidades organizadas, con identidad propia y presencia sostenida en el tiempo.
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