Los hermanos Gabriel y Ezequiel Ludueña relataron que el lavado del Ford Ka negro fue una tarea más dentro de su rutina laboral, sin imaginar que el vehículo quedaría bajo la lupa de la investigación por el crimen de Agostina Vega. Según contaron, el automóvil presentaba una gran cantidad de tierra en su parte exterior, mientras que el habitáculo se encontraba en perfecto estado de limpieza.

“Tenía mucha tierra. Más de lo normal, nos costó sacar toda la tierra que tenía”, recordó Gabriel. Además, señaló que por dentro “parecía que lo hubieran lavado” previamente y que no observaron manchas ni elementos fuera de lo habitual.
Tras conocerse el avance de la causa, los hermanos expresaron el impacto que les generó descubrir que habían trabajado sobre un vehículo señalado en el expediente judicial. Gabriel admitió que la noticia le provocó una profunda angustia al sentirse utilizado involuntariamente por el principal acusado. “En el momento me quise matar porque fuimos parte o somos un eslabón que utilizó este tipo y nos manipuló”, manifestó.
También remarcó su malestar por las consecuencias que la situación tuvo sobre distintas personas cercanas al caso: “Siento mucha impotencia porque por un simple lavado que hicimos porque estamos desocupados y tenemos necesidad, nos pasó esto”.


































