La falta de lluvias en el sur de Córdoba está generando un escenario crítico para la producción agrícola. Los maíces de primera ya presentan pérdidas irreversibles y los cultivos de segunda enfrentan un futuro incierto. Productores advierten que el margen de recuperación es mínimo y que se necesitarían al menos 50 milímetros de agua en lo inmediato para salvar parte de lo que aún está en pie.
En el departamento Río Cuarto, los lotes muestran signos de estrés severo: hojas amarillentas, floración en condiciones extremas y reservas de suelo que se reducen semana a semana. “Lo que se perdió, ya se perdió; lo único que queda es intentar rescatar algo”, expresaron desde el sector, reflejando la gravedad de la situación.
Desde el punto de vista económico, el impacto es significativo. Córdoba es una provincia clave en la producción nacional de maíz y el sur concentra gran parte de ese volumen. Según estimaciones de FADA, las pérdidas ya alcanzan entre el 30% y el 50% en varios lotes, con rindes que podrían caer de los 80 quintales por hectárea esperados a valores de entre 40 y 60. En campañas anteriores de fuerte sequía, la producción llegó incluso a reducirse a la mitad.
El ministro de Agricultura de Córdoba, Sergio Busso, reconoció que algunos cultivos ya se han perdido, aunque pidió cautela a la espera de lluvias. También destacó la puesta en marcha de un plan piloto de seguro multirriesgo, una herramienta que busca cubrir contingencias como la sequía y que hasta ahora no tenía opciones accesibles en el mercado. El cierre de enero encuentra al sur cordobés con un panorama incierto, atado a un factor clave: si las lluvias llegan a tiempo o si la sequía termina de consolidar uno de los años más difíciles para el corazón agrícola de la provincia.
Fuente: Telediario digital


































